Corría el año 2003, tercer Gran Premio de la temporada, vuelta 54 de carrera y la lluvía estaba convirtiendo la carrera en un auténtico caos. Fue en ese momento cuando Mark Webber, su gran rival esta temporada por el título, perdió el control de su Jaguar en la curva de entrada a meta y se estrelló contra el muro. Los trozos de su monoplaza quedaron esparcidos por la pista y en esas llegó Alonso para impactar con una rueda y perder el control de su Renault.
Fueron unos segundos interminables, en los que el coche del español daba vueltas y vueltas y no se detenía. Ya una vez frenado tras su impulso, el corazón de los aficionados a la F1 se paró hasta que Alonso hizo los primeros gestos en los que confirmaba que estaba bien. Había salido airoso de un tremendo accidente y encima acabó en el podio al detener los comisarios la carrera en la vuelta anterior.
Siete años después, Alonso, Webber y, probablemente la lluvia, volverán a verse las caras y ahora con un título en juego...