Felipe Massa se prepara para un “fin de semana especial” al volver al circuito del Gran Premio de Hungría, donde el año pasado estuvo a punto de perder la vida.
El pasado julio, el monoplaza Ferrari del piloto brasileño chocó con un muro protector, luego que su casco fue golpeado por una pieza que se había desprendido del Brawn GP de su compatriota Rubens Barrichello durante la clasificación.
Massa pasó hospitalizado nueve días en Hungría, tuvo que ser inducido en coma por múltiples fracturas craneales y luego fue sometido a una cirugía plástica en Brasil.
“Mi primer encuentro cuando llegue al circuito de Hungaroring será con el personal de seguridad y los servicios médicos que hicieron un gran trabajo al sacarme con cuidado”, adelantó Massa en su blog en el portal oficial de Ferrari.“Quiero agradecerle a esa gente, con quienes ahora siento un vínculo especial”.
Aunque dice que el accidente le sirvió para ser “más maduro” como persona, Massa asegura que no ha cambiado nada como piloto.