Se conoce como blistering, a los abultamientos o chichones, que aparecen sobre la superficie de los neumáticos de los bólidos de Fórmula Uno, a causa de la elevada temperatura que alcanzan en la pista.
Este fenómeno sucede más a menudo en los neumáticos traseros y, generalmente, es consecuencia de la combinación de dos factores: la alta aceleración y la presión, que sufren los neumáticos al trazar las curvas durante un largo periodo de tiempo. Estos chichones o callos aparecen de forma repentina sobre la banda de rodamiento. Para que esto se produzca, la temperatura interior debe alcanzar un punto crítico que termina produciendo la deformación del dibujo exterior del neumático.
Las causas pueden ser el exceso de temperatura, una elección equivocada de compuesto, o una conducción excesivamente agresiva por parte del piloto. Con el paso de las vueltas, pueden llegar a desaparecer, a medida que el carro va vaciándose de combustible y se aligera de peso y el neumático se desgasta. Una forma de prevenirlo, es esperar a que el neumático alcance una temperatura óptima antes de comenzar a conducir de una forma agresiva o al 100%.
Debido a este problema, el bólido circulará más lento en cada vuelta a causa de la pérdida de adherencia, lo que puede ocasionar la derrota en una carrera o que el monoplaza se vuelva incontrolable.
Ahora veamos lo importante que son los frenos y tubos de escapes…en la categoría reina. Un carro de Fórmula Uno tiene tantos componentes como un carro de fabricación en serie, o los famosos carros de calle, en esta ocasión trataremos dos componentes muy importantes en la vida de un carro de la máxima categoría.
El primero de ellos es el sistema de frenos, que en los autos de carreras en principio es muy parecido al de los carros de calle. En la Fórmula Uno los frenos están hechos de carbono y requieren de un excelente sistema de enfriamiento para optimizar su funcionamiento.
Este sistema esta muy ligado al sistema hidráulico, encabezado por el pedal de freno, si este sistema falla en carrera esto será el final para el piloto.
Este sistema esta muy ligado al sistema hidráulico, encabezado por el pedal de freno, si este sistema falla en carrera esto será el final para el piloto.
Si los ductos que permiten ventilar a los frenos están mal diseñados esto hará que los frenos funcionen mal y la frenada no sea la mejor, en carrera o en prácticas. Los frenos pueden recalentarse al punto de prender fuego, es por eso que en oportunidades las paradas largas en los pits afectan entre otras cosas el buen desempeño de los frenos.
Por otro lado los tubos de escapes del motor están fabricados en titanio, estos se encargan de expulsar los gases calientes del motor al exterior, las temperaturas, aquí, son muy altas y si en algunos de los casos uno de esos tubos se rompe, la vibración se transfiere al motor y afecta su rendimiento y su consistencia.
En el peor de los casos cuando el tubo de escape se rompe el aire caliente crea una fuerte turbulencia que golpea directamente el alerón trasero, hasta el punto que lo deforma, obligando al piloto no poder controlar en monoplaza y abandonar la carrera, bien sea por falta de adherencia en la parte trasera por deformación y es que incluso pueden causar un grave accidente como el de Hakkinen, que estrelló su carro por rotura del alerón posterior. En resumen estos dos elementos no deberían fallar, pero no debemos olvidar que no se puede progresar sin poner en peligro la fiabilidad.