
Hamilton, furioso, está intentando por todos los medios que los rumores no se conviertan en realidad. No quiere ni pensar que pueda repetirse la pesadilla que vivió con Alonso en McLaren hace dos temporadas.
El planteamiento de Hamilton no es descabellado: teniendo en cuenta sus antecedentes y su peculiar personalidad, está claro que, llegado el caso, Raikkonen no aceptaría órdenes de equipo ni estrategias que favorecieran a su compañero. El finlandés no es tan dócil como su compatriota Heikki Kovalainen, que después de dos años trabajando a la sombra de Lewis sin rechistar, se encuentra con el desprecio de su escudería.
Hamilton pretende que, si no puede continuar Kovalainen el elegido para sustituirle sea su amigo Adrian Sutil, actual piloto de Force India. Pero en McLaren, están convencidos de que la llegada de Raikkonen les garantizaría muchos más ingresos, tanto en materia de patrocinio e imagen como en premios por resultados.